Una estructura patrimonial no es un ejercicio jurídico que se realiza una sola vez. Es una arquitectura viva que debe soportar nuevas jurisdicciones, nuevos miembros de la familia, nuevas clases de activos y décadas de cambios normativos. La mayoría de las estructuras que vemos eran correctas cuando se construyeron, pero no se han vuelto a examinar desde entonces.
El patrón más habitual
Un fundador crea un holding. Se constituye un trust. Aparece una segunda jurisdicción. Un hijo se muda al extranjero. Se vende una empresa operativa. Se añade una fundación. Cada paso se resuelve correctamente, de forma aislada, por un especialista competente. Cinco años después, ningún asesor tiene el mapa completo. Nadie sabe qué entidad posee cada activo, qué trust atiende a cada beneficiario o qué jurisdicción concentra la mayor exposición.
Primero reconstruimos ese mapa. Después trabajamos con los especialistas de la familia para retirar lo que ya no tiene sentido, corregir lo que resulta frágil y diseñar lo que falta, de modo que la estructura responda a la familia actual y no a la que existía cuando se dibujó por primera vez.